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EL
MEDIO FÍSICO DE LOS ALCORES
La depresión del Guadalquivir, situada entre Sierra Morena y las
Cordilleras Béticas, es un amplio triángulo de tierras llanas abiertas
al Atlántico. Su formación data de la Era Terciaria y Cuaternaria;
perfil disimétrico, al situarse en su margen derecho, al mismo
pie de Sierra Morena. En el izquierdo aparecen suaves y onduladas
pendientes de la Campiña, exceptuando aquellos lugares en donde
los materiales resistentes (areniscas o calizas) aparecen de forma
compacta en grandes extensiones formando cerros testigos, es el
caso de los Alcores.
El Alcor es una masa de terrenos miocenos (terciario superior),
en cuyos estratos aparecen fósiles de animales y plantas, que se
interponen entre las terrazas del Guadalquivir y la Vega del Bajo
Corbónes o de Carmona.
Sus fronteras naturales por el N.E. son el Corbónes y por el S.O.
el Guadaíra, prolongándose hasta Dos Hermanas en suaves ondulaciones
que se confunden con la Campiña. Se configura de esta manera una
mesa de trazado diagonal de unos treinta kilómetros de longitud
y una anchura que oscila entre los seis y siete kilómetros. Su
altura aumenta a medida que disminuya su anchura, de esta forma
tenemos un desnivel de doscientos cuarenta y ocho metros al N.E,
en Carmona y de cien metros en Alcalá de Guadaíra.
El terreno compuesto por calcoarenitas, con una roca permeable
en superficie y otras impermeables intermedias, permite que surjan
hacia la Vega arroyos a lo largo de los puertos o zonas de paso
entre el Alcor y la Vega; es el caso de los arroyos de la Muela,
la Alcantarilla, la Alunada, Alcaudete...
El Alcor desciende suavemente por el N y O hacia el Guadalquivir;
mientras que desde la Vega presenta una falla casi vertical, destacando
su tono amarillento característico de tierras calizas en las que
abundan fósiles marinos.
La Vega, por el contrario, es una amplia llanura de suaves ondulaciones
formada por sedimentos arcillosos y margosos muy salinizados, formándose
en ocasiones lagunas o charcas saladas en invierno y costras blancas
con la evaporación en verano.
La pluviosidad es de quinientos cincuenta m.m. anuales, precipitaciones
que vienen con los vientos del oeste, los cuales acceden a través
del golfo de Cádiz. Esto hace que predominen las precipitaciones
de otoño y primavera, produciéndose éstas en menos de setenta y
cinco días del año, circunstancia que provoca el carácter tormentoso
de las precipitaciones.
Un clima mediterráneo, con veranos de una media mensual de 29,4 º C,
temperaturas suaves en invierno, forman junto con la gran calidad
de las tierras, un lugar idóneo para el cultivo del olivo, cereal,
cítricos,.. Esto repercute en la vegetación autóctona que está muy
degradada a causa de los intensos cultivos que se realizan en la
Vega y en el Alcor (olivar y huerta), habiendo sustituido los matorrales
pseudoesteparios (tomillo, romero, palmito) al monte claro (pinos,
encinas...) en aquellos lugares no aptos para la agricultura.
Esta misma circunstancia, podemos aplicar a la fauna, consecuencia
todo ello de una intensa actividad humana que ha ido degradando
paulatinamente el medio natural.
El Viso del Alcor se asienta en la cresta del Alcor en la parte
central de éste equidistando unos 11 kilómetros tanto de Carmona
como de Alcalá. Su altura con respecto al nivel del mar es de 145
metros, cota que encontramos en la Parroquia, pero que es superada
en la Tablada y en el cerro <<el Chaleco>> cuyas cotas
máximas son respectivamente 174 y 179 metros.
Su término municipal es pequeño, no llega a los veinte kilómetros
cuadrados, si lo comparamos con los términos de las poblaciones
circundantes, lo que supone un grave perjuicio para el municipio
en muchos aspectos desde tiempos inmemoriales
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